jueves, 25 de septiembre de 2008

Anodino

Anodino como su nombre reza es un pueblo en el que nunca pasa nada. Nunca atracan a nadie. Nunca llueve más de lo normal. Nunca hay accidentes en cadena. Nunca se ha derrumbado un edificio. Nunca una mujer ha muerto a manos de su marido, compañero o pareja. Nunca se ha cultivado una hortaliza desproporcionada. Nunca ha descarrilado un tren y nunca se ha descubierto una red de pornografía infantil. Entonces podemos concluir que Anodino es un pueblo aburrido a los ojos de los programas de actualidad que controlan la programación de la tarde.

Por eso en argot televisivo en vez de decir que te quedan dos telediarios, se dice que te van a mandar de corresponsal a Anodino.

viernes, 19 de septiembre de 2008

ESP

Recorres carreteras en busca de tu destino, pero te cruzas con cosas asombrosas, situaciones que nublan tus sentidos, que saturan tu razón y te convierten en un devorador de paisajes. No puedes dejar de salir e ir tras curvas, parajes, luces, sensaciones que sacien tus ojos. Bajas la ventanilla, respiras hondo y el olor a bosque mojado inunda tu pituitaria amarilla mientras la pituitaria roja se cabrea, irrita y putea. Pero cuando estos efluvios de tierra la saturan se tranquiliza y te deja proseguir. No sabes cuando va a terminar esta carretera, esperas que nunca. Te encanta girar a la derecha y ver cómo tu grande y ancho neumático delantero levanta gotas de agua de un asfalto aún húmedo.

Te lanzas, ya le has cogido de nuevo el truco a frenar en el último instante. Has olvidado a tu novia mojigata que te obligaba a conducir pisando huevos, ella aducía que se mareaba. No lo niegas, debía ser para marearse, pero como te jodía, no hay nada peor que aminorar, a pesar de no ir deprisa. Pero ahora las cosas han cambiado, conduces un coche de verdad, no la mierda heredada de tu madre que solías conducir, cuando tenias la cabeza suficientemente vacía como para ir deprisa por una carretera de montaña.

Tercera a fondo, se acerca una curva, parece fuerte, frenas, frenas un poco más, metes segunda y desembragas, has invadido el carril contrario, la quieres trazar bien, metes el morro en la curva, estas a mitad de ella y adivinas la salida de la misma y una recta, en la que crees que meterás hasta cuarta. Abres gas, con suavidad pero decisión, todo bien, el motor sube bien, pero entonces ves como un chivato de un color amarillento se enciende encima de la aguja del tacómetro. El pictograma te advierte que ha tenido que encender no sé que mierda de control de tracción. Acabas de dar gas, metes tercera, hasta que la aguja se enfila hasta las siete mil revoluciones, ya entrada la zona roja, y en el momento de meter cuarta aprovechas para desactivar el control de tracción. Hoy no vamos a mirar la media de consumo, vamos gastar los neumáticos y fatigar los musculosos frenos del coche.

En un ataque de sensatez, bajas el parasol y miras la tarjeta del taller, que dice que debes hacer tu próxima revisión a los 35.000 km, miras el odómetro y ves que aún faltan 13.000 km para la revisión, piensas aceite nuevo, vamos a darle candil. Se acerca la próxima curva, frenas otra vez sin ningún tipo de piedad, notas cómo poco a poco el asfalto se va secando, debido a los rayos de sol que penetran a través de las ramas de los plataneros que antiguamente custodiaban las carreteras nacionales. Estas en la curva, esta es rápida, la pasas en tercera, abres gas, tendrías que meter cuarta pero la proximidad de la siguiente curva sólo te deja levantar el pie levemente, dejar al coche bajar mil revoluciones y a media curva volver a abrir gas. Te acercas a un giro a la derecha, frenas, frenas, metes segunda, levantas tu pié izquierdo el motor ruge súbitamente, y sigue ronroneando hasta que decides pisar con el pié derecho con fuerza, diría que casi de forma desalmada, la suela de tus zapatillas se hunde en la moqueta, el chivato del control de tracción se vuelve loco pero no actúa, recuerda que lo has desactivado. Las ruedas traseras animadas por el húmedo suelo, giran y giran, un fino hilo de humo blanco se desprende del centro de la goma, ves como el culo de tu coche empieza a adelantarse, te animas y contra volanteas dando más gas aún. Te crees un dios de la conducción pero sólo eres un imbécil en un coche caro. La siguiente curva es a izquierdas, dejas gas, giras el volante de forma brusca y metes el tren trasero de tu coche en el lugar correcto y das más gas. Pero como he dicho, eres un imbécil en un coche caro, y no tienes ni puta idea de conducir. Finalmente las ruedas traseras pasan a ser las delanteras y otras vez las traseras y con el coche a medio trompear encuentras la zanja que separa el negro asfalto de la cuneta. Tu coche se engancha y cae por un barranco.

Como he dicho eres un imbécil con un coche caro, que además incumplió la promesa que hizo a su ya exnovia de dejar de fumar si se compraban el descapotable con el que soñabas desde hace más de 10 años. Y no has recordado abrocharte de nuevo el cinturón tras estirarte de tu asiento de piel y alcántara para alcanzar los cigarrillos que guardas en la guantera.

Yaces encima de una zarza, no consigues ver cómo ha quedado tu coche. Pero rápidamente te empieza a doler la pierna derecha, la pierna que te ha llevado hasta aquí. No puedes incorporarte, te duele todo el cuerpo, inclinas tu cabeza hacía atrás y ves el firme por dónde venias, calculas que está a unos 10 metros encima de ti, pero te equivocas en el calculo, en realidad y como dirá en el atestado de los mossos d’esquadra has caído por un terraplén de 5,36 metros. Buscas tu teléfono, no está en tu bolsillo, como siempre, y recuerdas que lo cambiaste por el paquete de cigarrillos para no oírlo más, tu ennovia no dejaba de llamar.

Oscurece y escuchas por enésima vez el tono de tu móvil, desesperas y ves claro que lo tienes muy negro. Sabes que morirás aquí sólo y sucio. Te consuela, en tu cutre y espinoso lecho de muerte, pensar en las lágrimas que derramarán por ti tus seres queridos, tus amigos y tu ex novia. Lamentas haberla dejado, te gustaría tirar atrás y que estuviera en el coche para decirte que aminorases. Y tu último pensamiento antes de expirar será para preguntarte quién y cómo informará a todos los que has imaginado en tu funeral.

lunes, 15 de septiembre de 2008

A buenas horas mangas verdes

A Buenas horas mangas verdes es una expresión popular, recogida en el Gran diccionario de las Frases Hechas cómo: locución figurada y familiar con la que se reprocha la inutilidad de algo cuando llega a destiempo. De no ser así la expresión sería: Puntual como los mangas verdes, desbancando a los ingleses del imaginario popular de la puntualidad.

Ahora que sabemos qué quiere decir “a buenas horas mangas verdes” y lo más importante sabemos cómo y cuándo aplicarlo, me pregunto -¿Quiénes son estos mangas verdes?

Para poder poner cara a este colectivo, antes tenemos que retroceder hasta el siglo XV y analizar el contexto. Siglo XV, es decir los años comprendidos entre el 1.401 y el 1.500 de nuestra era, los Reyes Católicos, tan católicos ellos, son quienes parten, reparten y se llevan la mejor parte en una península ibérica recién reconquistada. Por otra parte tenemos la Santa Inquisición, recordemos que la de aquí, la división ibérica, era la más dura e implacable que existió jamás. Y por último tenemos una España llena a rebosar de conversos, pecadores, putas y criminales. Los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, viendo que el tema de los pecados y los pecadores lo tenían solventado con la Santa Inquisición, se pusieron manos a la obra con lo de las putas y los criminales. Entonces crearon un cuerpo de policía rural llamado: Cuadrilla de la Santa Hermandad. No os extrañe que esta policía también fuese santa cómo la inquisición, en esa época lo santo era de lo más, la gente se decía: Si es Santo, debe ser bueno. Otros ejemplos de este fenómeno son las expresiones: como mano de santo, llegar y besar el santo o tener el santo de cara o de espaldas dependiendo de la suerte de cada uno.

Pero volviendo a lo que nos interesa, los cuadrilleros de la Santa Hermandad. Ellos eran los que tenían que velar por la seguridad de los españoles honrados. Los cuadrilleros vestían casaca azul y mangas verdes, y sí como algunos de vosotros estaréis pensado todas las investigaciones apuntan a un sastre daltónico. Pero olvidémonos del modisto acromatópsico y centrémonos en las mangas verdes que les distinguieron y finalmente les hizo inmortales en nuestro repertorio de frases hechas. Y como ya todos habréis deducido la puntualidad y el estar en el lugar oportuno en el momento oportuno no debía ser su punto fuerte.

Antes de despedirme quiero reflexionar sobre las circunstancias que hicieron pasar a la historia a los mangas verdes: un país lleno de criminales y un cuerpo de policía que viste de verde y que destaca por su poca celeridad. Es posible que dentro de muchos años los hijos de los hijos de nuestros hijos digan: “a buenas horas picoletos” cuando se refieran a algo que llega tarde o a destiempo.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Documento 6

Me he dirigido al Word y le he dado a manzanita “N”(los usuarios de Mac me entenderéis, para los amigos de Bill Gates es Control “N”), un documento nuevo de un blanco inmaculado se ha abierto en mi pantalla de 12 pulgadas. El nombre que por defecto Word ha puesto al archivo es: Documento 6 y así es cómo titularé esta primera entrada. Soy nuevo en esto de escribir un blog, es más diría que soy nuevo en esto de escribir, a pesar que parte importante de mi trabajo es escribir. Pero últimamente, tengo que reconocer, se me han despertado unas ganas inauditas de escribir.

Así que tras pensarlo un tiempo, cómo unos 20 minutos, aprovecharé las oportunidades que me ofrece un blog e intentaré escribir cosas, realmente no tengo mucha idea de que haré. Quizá en un vago intento de reconfortarme o de creer que mi vida importa a alguien escribiré algo parecido a un diario. Digo parecido porqué me conozco, y se que mi vida de por si no es interesante y tengo la decisión de aderezar, aliñar, realzar con ficción, surrealismo y grandes dosis de sexo y drogas la realidad de mi día a día.

Por otra parte no sé si lo que directamente haré será publicar mala y barata narrativa, que seguramente será de ideas pobres con finales previsibles o absurdos que ni a mi me gustarán. Bueno sólo me queda deciros: Bienvenidos.