lunes, 15 de septiembre de 2008

A buenas horas mangas verdes

A Buenas horas mangas verdes es una expresión popular, recogida en el Gran diccionario de las Frases Hechas cómo: locución figurada y familiar con la que se reprocha la inutilidad de algo cuando llega a destiempo. De no ser así la expresión sería: Puntual como los mangas verdes, desbancando a los ingleses del imaginario popular de la puntualidad.

Ahora que sabemos qué quiere decir “a buenas horas mangas verdes” y lo más importante sabemos cómo y cuándo aplicarlo, me pregunto -¿Quiénes son estos mangas verdes?

Para poder poner cara a este colectivo, antes tenemos que retroceder hasta el siglo XV y analizar el contexto. Siglo XV, es decir los años comprendidos entre el 1.401 y el 1.500 de nuestra era, los Reyes Católicos, tan católicos ellos, son quienes parten, reparten y se llevan la mejor parte en una península ibérica recién reconquistada. Por otra parte tenemos la Santa Inquisición, recordemos que la de aquí, la división ibérica, era la más dura e implacable que existió jamás. Y por último tenemos una España llena a rebosar de conversos, pecadores, putas y criminales. Los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, viendo que el tema de los pecados y los pecadores lo tenían solventado con la Santa Inquisición, se pusieron manos a la obra con lo de las putas y los criminales. Entonces crearon un cuerpo de policía rural llamado: Cuadrilla de la Santa Hermandad. No os extrañe que esta policía también fuese santa cómo la inquisición, en esa época lo santo era de lo más, la gente se decía: Si es Santo, debe ser bueno. Otros ejemplos de este fenómeno son las expresiones: como mano de santo, llegar y besar el santo o tener el santo de cara o de espaldas dependiendo de la suerte de cada uno.

Pero volviendo a lo que nos interesa, los cuadrilleros de la Santa Hermandad. Ellos eran los que tenían que velar por la seguridad de los españoles honrados. Los cuadrilleros vestían casaca azul y mangas verdes, y sí como algunos de vosotros estaréis pensado todas las investigaciones apuntan a un sastre daltónico. Pero olvidémonos del modisto acromatópsico y centrémonos en las mangas verdes que les distinguieron y finalmente les hizo inmortales en nuestro repertorio de frases hechas. Y como ya todos habréis deducido la puntualidad y el estar en el lugar oportuno en el momento oportuno no debía ser su punto fuerte.

Antes de despedirme quiero reflexionar sobre las circunstancias que hicieron pasar a la historia a los mangas verdes: un país lleno de criminales y un cuerpo de policía que viste de verde y que destaca por su poca celeridad. Es posible que dentro de muchos años los hijos de los hijos de nuestros hijos digan: “a buenas horas picoletos” cuando se refieran a algo que llega tarde o a destiempo.

No hay comentarios: